Un formulario, dos campos.
Puede ser un formulario en tu web, un mensaje de WhatsApp o un anuncio de Facebook. Da igual la puerta: lo que llega es texto suelto, como lo escribió la persona.
De texto suelto a datos que sirven.
Nadie escribe "presupuesto: $35,000". Escriben "tengo como treinta y cinco mil". Ese es el trabajo: entender lo que quiso decir y separarlo en campos.
Presupuesto arriba de $20,000 y quiere empezar ya. Va al vendedor de inmediato, con alerta.
Hay interés real pero no urgencia, o el monto es medio. Seguimiento a las 24 horas.
Poco presupuesto y sin fecha. Entra a nutrición, sin quemar al prospecto ni gastar al vendedor.
Estas reglas son un ejemplo. En tu sistema las defines tú, según cómo vendas: por monto, por giro, por zona, por producto o por lo que te sirva.
Al CRM, y con el vendedor avisado.
Aquí es una hoja de cálculo, que para muchos negocios es suficiente. Puede ser Airtable, HubSpot o el sistema que ya usen — el proceso es el mismo.
| Fecha | Nombre | Negocio | Teléfono | Servicio | Presupuesto | Cuándo | Clasificación | Prioridad |
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Todo corre en tu navegador: lo que escribes no se guarda, no se envía y no llega a nadie. La lectura del mensaje aquí es una simulación — reconoce los tres ejemplos y hace una interpretación básica del texto libre. En un sistema real esa lectura la hace un modelo de IA, que entiende variantes, faltas de ortografía y frases que aquí no caben. Los datos de la tabla son inventados para la demostración.