El símbolo, la paleta, las tipografías, el logotipo, su uso correcto y la voz que hacen que RONIN VILIS se vea y se sienta como una sola cosa.
El enso es el círculo que el maestro pinta de un solo trazo. Imperfecto a propósito, pero completo. Es nuestro símbolo porque dice lo que hacemos: terminar bien, con oficio, sin adornos de más.
Rōnin es el samurái sin amo: independiente, con criterio propio y lealtad a su oficio, no a un señor. Esa es la actitud de la marca — trato directo, sin intermediarios, y trabajo del que se responde.
Se usa con moderación: el concepto pesa por lo que significa, no por saturar de folclor samurái.
Un mundo oscuro, cálido y premium. El carmesí manda, el oro acompaña, el marfil habla, y los negros con matiz café dan el ambiente. Toca un color para copiar el hex.
Una serif editorial para los títulos, una sans limpia para leer, y una monoespaciada para el dato técnico. Toca el nombre para copiarlo.
El logo listo para cada contexto — web, impresión, redes y fondos personalizados.
El logo trabaja cuando se respeta. Estas reglas lo mantienen reconocible en cualquier lado.
La marca son dos personas y dos colores. En el sitio, cada acento señala de quién es la mano detrás.
Enso pintado, wordmark, gama cálida y glow — juntos en una pieza. Así se ve la marca aplicada (portada de Facebook).

Cuatro reglas que sostienen el sistema. Ante la duda, se vuelve a estas.
Directa, honesta y cercana. Local, sin tecnicismos y sin humo. Respeta al lector — nunca condescendiente.