El problema no es que no tengan sistema de calidad
Lo tienen. El problema es dónde vive: en carpetas de palanca, en hojas que se llenan a mano en el piso y se capturan después, en un Excel que solo entiende una persona. Funciona mientras esa persona esté.
Y entonces llega la auditoría, o un cliente reclama un lote, y hay que buscar. Buscar entre carpetas es lo que convierte un dato de treinta segundos en dos horas de tres personas.
- Las diferencias de conteo se descubren cuando el lote ya se trabajó.
- Un hallazgo sin foto es la palabra de uno contra la del otro.
- La minuta de la junta se queda en la libreta de quien la tomó.
- Nadie sabe cuántas piezas se fueron a inconforme este mes sin sumarlas a mano.
Ábrela y pruébala ahora
No es un folleto ni una presentación: es una maqueta navegable, con los formatos reales de una maquila textil. Captura una recepción, mete una diferencia de conteo y mira qué pasa. No guarda nada ni pide datos: corre en tu navegador.
Lo que queda instalado
Lo que no hacemos, y conviene decirlo: no certificamos. La certificación la da un organismo acreditado. Lo que hacemos es que, cuando llegue, la evidencia esté completa y se encuentre en segundos.
Para llevarlo a la junta
Casi nunca decide una sola persona. Normalmente lo ve el jefe de producción o uno de los hijos, y después hay que explicárselo a quien firma, que nunca vio la maqueta. Esta sección está escrita para eso: reenvíala tal cual.
Los formatos de calidad que hoy se llenan en papel, pasados a una pantalla: se capturan en el piso desde un celular o una tableta, quedan con folio y responsable, y se encuentran buscando en vez de hojeando carpetas.
Que la diferencia de conteo se ve al recibir el lote y no al terminarlo; que un hallazgo trae foto; y que cualquier registro del año se encuentra en segundos. No cambia cómo se cose: cambia cuánto se tarda en demostrar lo que se hizo.
La instalación arranca en $9,900 MXN + IVA y el alcance se cierra por escrito antes de empezar: cuántos formatos, cuántos usuarios y qué reportes. Si quieren probar antes de comprometer al negocio, se puede empezar por un solo formato, con precio cerrado y en producción real.
Por eso se empieza por un formato. Si en un mes el personal no lo adoptó, se detiene ahí y no hay contrato que amarre. Es la razón de arrancar chico: que la decisión grande se tome con el sistema ya funcionando, no con una promesa.
Del negocio. Las cuentas se abren a nombre de la empresa, los registros se exportan completos cuando quieran y nosotros entramos como administradores, no como dueños. No hay forma de que se queden con la información secuestrada.
Es la pregunta correcta cuando contratas a un estudio de dos personas, y la respuesta es concreta: los datos son suyos y salen a Excel en cualquier momento; el sistema corre en la infraestructura de la empresa, a su nombre; y el código de lo que se construye se les entrega. No queda nada atado a nosotros.
La instalación no para la producción. La capacitación es de una sesión corta con quienes capturan, en su propio turno, y el formato queda hecho a la medida de cómo ya trabajan — no al revés.